martes, 1 de septiembre de 2020

La Covid-19 y el impacto en los mercados financieros

La pandemia causada por la Covid-19 está teniendo gran repercusión tanto en el plano social como el económico, sin embargo, es destacable el comportamiento disonante de los mercados financieros frente a la economía real. Cuando hablamos de mercados financieros solemos asociarlo a los mercados de renta variable, punto en el que centraremos el presente artículo a pesar de existir otros mercados como los de deuda pública, privada o de materias primas.

Antes de todo y para entender la dinámica de los mercados financieros, debemos entender que el precio de los activos financieros refleja las expectativas de los diferentes agentes del mercado (analistas bursátiles, inversores particulares o institucionales, etc.). Dentro de los diferentes factores podemos destacar la psicología conductual para los inversores menos instruidos  o los datos financieros concretos para el inversor institucional.

De este modo, debemos entender que el consenso del mercado preveía un año de crecimiento moderado, poniendo de ejemplo la previsión del FMI a inicio de año de un crecimiento del PIB mundial en torno al 3,3%. Esta tónica se podía ver reflejada en los diferentes mercados, resaltando la evolución positiva de los índices bursátiles del mercado americano y, sobre todo en sectores como salud o tecnología.

A pesar de esta aparente bonanza, las bolsas de países emergentes empezaban a languidecerse en febrero debido a las dudas de los efectos de la Covid-19 y como ciertos cierres podrían provocar un “shock” de oferta al tener una producción por debajo de su capacidad y una menor demanda de algunas materias primas como el petróleo. Más adelante y mientras iban sucediéndose las sesiones a finales de febrero, la volatilidad fue el principal catalizador en las diferentes bolsas.

De esta manera, diferentes medios especializados en el mundo de inversión intentaban utilizar referencias para analizar el comportamiento:

La gráfica expuesta nos quiere señalar que impacto que han tenido diferentes pandemias sobre el MSCI World. Refleja su caída y el tiempo que ha tardado en recuperarse.

De esta forma, los analistas trataban de entender cómo había reaccionado el mercado en situaciones similares y realizar una aproximación frente a un evento exógeno e inesperado.

Siguiendo esta tónica, las jornadas bursátiles daban lugar a alcanzar máximos en indicadores de volatilidad como el VIX (también llamado el indicador del “miedo”, el cual refleja la volatilidad implícita de las opciones sobre el índice S&P 500) tocando su nivel más alto en marzo, puesto que las incógnitas eran innumerables al darse confinamientos en países desarrollados. Como se puede observar, el aspecto psicológico tiene un peso relevante en el mundo de la inversión, profundizándose en un momento de pánico colectivo por motivos sanitarios.

Al enfrentarse los diferentes gobiernos de los países desarrollados a esta compleja situación económica, decidieron hacerla frente a través de medidas como transferencias directas a ciudadanos o empresas, bajada de tipos de interés (en países donde se pudiera, como EE.UU. ya que Europa ya venía utilizando una política acomodaticia previamente) o mediante la compra directa de deuda tanto de empresas como de países. Se temía un credit crunch donde el coste de la deuda se disparase hasta niveles inasumibles o no hubiera acceso a la financiación para empresas en mercados de deuda.

Debido a estas ayudas, la deuda pública se ha disparado. En contraposición, dichas ayudan han apoyado una mejoría considerable en los mercados bursátiles, con una pronta recuperación aunque con diferentes realidades si hacemos una desagregación por sectores, tal y como la señala la siguiente gráfica:

En la presente diapositiva tenemos una comparativa de los siguientes estilos de compañía:

  • Estilo growth: es un tipo de compañías que en el argot financiero se refiere a aquellas que suelen cotizar a múltiplos exigentes respecto a sus beneficios pero que el mercado descuenta un crecimiento esperado superior a la media. Un ejemplo de esto serían compañías de alto componente tecnológico o sectores como salud.
  • Estilo value: aquel tipo de compañías con unos múltiplos más asumibles respecto a sus beneficios actuales y esperados. Las compañías que suelen asimilarse bajo el estilo value son compañías industriales, materiales básicos o servicios financieros.

Respecto a estos dos estilos de activos sectorialmente hablando, podemos decir que la divergencia entre sus precios y ganancias ha llegado a niveles cercanos a la época de la burbuja dotcom debido a la fuerte entrada de flujos de capital en compañías tecnológicas que se han visto reforzadas (comercio electrónico, biotecnología, servicios de comunicación digitales, etc.).

Con esta perspectiva podemos entender porque hay índices bursátiles como el americano que han recuperado con mayor celeridad gracias a la composición sectorial de sus índices y sumándose el importante peso de las FAANG (conjunto de compañías de gran capitalización bursátil con componente digital como pueden ser Alphabet o Amazon) donde su resiliencia ha sido notable. Por otro lado y si nos centramos en el mercado doméstico, podemos observar que el IBEX 35 es un índice que ha tenido un comportamiento relativo negativo debido al alto peso de unas pocas compañías (por ejemplo, Banco Santander o Telefónica) y la escasa diversificación sectorial que refleja nuestro índice (elevado peso en sector financiero).

En definitiva, la situación de los mercados de renta variable desde una perspectiva global han tenido un comportamiento relativamente positivo a pesar de la Covid-19. Todo esto se ha logrado gracias a los esfuerzos de los diferentes gobiernos para apoyar a la economía, sosteniendo una situación única donde la economía cotizada podría haber estado más castigada. Del mismo modo y manteniendo la máxima de la racionalidad del mercado, la recuperación ha sido divergente en sectores más afectados por la pandemia como son las compañías industriales, mientras que otros sectores se han revisto reforzados como son la salud o la tecnología.

Autor: Enrique Díez

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