jueves, 26 de agosto de 2021

El registro de los créditos fiscales por pérdidas

Uno de los efectos más ostensibles del impacto de la COVID-19 en nuestra economía es el mayor número de empresas que cierran su ejercicio social con pérdidas. Ante esta situación, en ocasiones, se genera la duda de si resulta conveniente reconocer en el activo de la Sociedad el crédito impositivo a compensar en futuros ejercicios.

En este sentido, conviene recordar que el reconocimiento del activo fiscal en sí no es opcional. En su norma de registro y valoración 13, el Plan General contable indica que se reconocerá el activo siempre que resulte probable que la empresa disponga de ganancias fiscales futuras. En la misma línea, la Norma Internacional de Contabilidad 13 establece que: “Debe reconocerse un activo por impuestos diferidos, siempre que se puedan compensar, con ganancias fiscales de ejercicios posteriores, pérdidas o créditos fiscales no utilizados hasta el momento, pero solo en la medida en que sea probable la disponibilidad de ganancias fiscales futuras, contra los cuales cargar esas pérdidas o créditos fiscales no utilizados.”

En consecuencia, la decisión respecto al registro del crédito fiscal, debe centrarse en determinar si es probable o no la obtención de estas ganancias futuras. Eso ocurrirá si objetivamente podemos concluir que la probabilidad de que compensemos las bases imponibles negativas en períodos futuros es superior al 50%. Para ello deberemos evaluar toda la información disponible, tanto si es favorable como desfavorable, para proyectar si los beneficios fiscales previstos serán suficientes siempre con el límite máximo de diez años contados desde la fecha de cierre del ejercicio.

La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA en sus siglas en inglés) ha publicado un informe sobre el tema en el que se recogen una serie de consideraciones oportunas. La ESMA resalta la necesidad de que se analice y documente exhaustivamente la evidencia que soporte que la obtención de beneficios fiscales futuros es probable. Desde la perspectiva del auditor, será importante analizar detalladamente esta evidencia.

El documento señala algunas situaciones indicativas de una situación en que no sería viable obtener dicha evidencia, como sociedades con pérdidas recurrentes, con un historial de desviaciones significativas respecto sus proyecciones o en una situación de incertidumbre material respecto su continuidad. Al mismo tiempo, cuando las pérdidas responden a un hecho puntual (como podría ser el impacto de la pandemia), documentar la actividad del crédito fiscal sería relativamente sencillo.

Finalmente, recordar la importancia de detallar en la memoria de las cuentas anuales la información necesaria para interpretar los activos fiscales y las estimaciones que los justifican. Lógicamente, el nivel de detalle de la información a revelar deberá depender de la importancia relativa de estos activos en el conjunto de los estados financieros y del nivel de complejidad de los juicios de valor que han sido necesarios para su reconocimiento.

Autor: Roger Rocamora

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