martes, 8 de junio de 2021

Normas internacionales de información financiera de sostenibilidad, sin prisa, pero sin pausa.

Criterios ESG, bonos verdes, Agenda 2030, finanzas sostenibles, responsabilidad social corporativa, cero emisiones en 2050, cambio climático, Pacto Verde, taxonomía del clima y así un largo etcétera de términos que proliferan en medios de comunicación, redes sociales, charlas, conferencias, reuniones de consejo o comités de dirección, y en la regulación recientemente aprobada, son reflejo de una apuesta decidida por un futuro sostenible y mejor para todos.

Me temo que esta apuesta no es una moda pasajera, ni una canción del verano, sino una realidad que ha venido para quedarse, permanecer y transformar a la sociedad y nuestra economía. Y para que esta apuesta sea ganadora, cada uno de nosotros debe impulsar esta transformación, solo así se transmitirá en cascada en los entornos y en organizaciones en los que nos movemos, dirigimos o interactuamos.

Todas las organizaciones, con independencia de su tamaño, tendrán, si no lo hacen ya, que considerar en sus estrategias y objetivos cómo van a contribuir a ese futuro sostenible, más si cabe después de lo que hemos vivido con el COVID 19. Y más allá de loables compromisos, y buenas intenciones, cualquier organización que quiera sobrevivir deberá rendir cuentas ante sus accionistas y grupos de interés de qué están logrando y en qué están fallando y deben mejorar. La falta de transparencia, no es negociable ni recomendable, y es que los grupos de interés exigen conocer no sólo las Cuentas Financieras (el “cuánto gano o pierdo”), sino el desempeño de las organizaciones en aspectos ambientales, sociales y de gobernanza, conocidos como cuestiones ESG (el “cómo lo hago y el impacto que provoco”).

Hablemos de rendir cuentas, pero no de las Cuentas Financieras que usan en su preparación un lenguaje común, el de las normas contables (las NIIF o Normas Internacionales de Información Financiera, o su versión incluida en el Plan General de Contabilidad), sino de lo que llamaré, las Cuentas de la Sostenibilidad.

La Directiva 2014/95 UE sobre del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de octubre de 2014, por la que se modifica la Directiva 2013/34 UE sobre divulgación de Información No Financiera e Información sobre Diversidad obligó a las entidades de interés público con más de 500 empleados, básicamente grandes corporaciones cotizadas e instituciones financieras bancarias y aseguradoras, a publicar desde el ejercicio 2017 sus Cuentas de la Sostenibilidad (denominadas también ”Estado de Información No Financiera”). El contenido de éstas debía recoger información significativa (material) y útil para las partes interesadas, fiel, equilibrada, completa pero concisa, estratégica y prospectiva sobre su modelo de negocio, sus riesgos, sus políticas y los resultados obtenidos (indicadores) sobre cuestiones medioambientales y sociales, así como relativas al personal, y con el respeto de los derechos humanos y la lucha contra la corrupción y el soborno (a estas cuestiones se les denominó “Información No Financiera”).

En su elaboración se permitía flexibilidad, al recomendar el uso de distintos lenguajes, estándares o marcos de referencia surgidos en escenario internacional en esos momentos (los estándares GRI, las normas de contabilidad sostenible emitidas por el Sustainability Accounting Standards Board o el marco internacional de informes integrados, entre otros), con objetivos, intereses y destinatarios no siempre coincidentes.

Aproximadamente 11.700 corporaciones europeas cumplen con la obligación de publicar anualmente sus Cuentas de la Sostenibilidad, si bien la demanda de transparencia ha hecho que cada vez corporaciones no obligadas las publiquen, y la demanda de credibilidad ha hecho que en ocasiones se sometan a auditorías independientes. Sin duda un gran avance cuantitativo, que no cualitativo.

Las Cuentas de la Sostenibilidad actuales son difícilmente comprables, entre organizaciones, incluso de la misma industria, principalmente por la no existencia de un lenguaje común y obligatorio a usar en su preparación. Lejos de ser concisas, son extensas, vistosas, con muchos datos históricos siempre favorables a la organización y en muchas ocasiones no relevantes ni útiles para los grupos de interés, sobre todo para los inversores.

El Pacto Verde en la Unión Europea (2019), sentó las bases para la transformación de la sociedad que antes mencioné; y la transición hacia una economía sostenible con cero emisiones de gases de efecto invernadero en 2050 como recientemente ha confirmado la Comisión Europea. En esta transformación a nivel global, diría que la UE lleva la iniciativa y, prueba de ello son la abundante normativa aprobada o propuesta para impulsar la sostenibilidad de nuestras economías.

Me centraré en la Propuesta de Directiva sobre Información Corporativa sobre Sostenibilidad del pasado 21 de abril de 2021, que reformará la Directiva 2014/95, para solucionar algunas de las deficiencias a las que me he referido. Con el objetivo de canalizar inversiones hacia actividades sostenibles, esta directiva incorporará cambios notables, en concreto:

  • Incrementará el número de organizaciones obligadas a presentar Cuentas de la Sostenibilidad. No solo grandes empresas sino también pequeñas y medianas corporaciones cotizadas (excepto las microempresas), publicarán sus Cuentas de la Sostenibilidad. La Comisión Europea cifra en aproximadamente 49.000 empresas, las que estarán obligadas por la nueva Directiva.
  • El contenido de las Cuentas de la Sostenibilidad se renueva. Terminológicamente, ya no se habla de Información no Financiera, sino de Información sobre Sostenibilidad, que incluirá aspectos novedosos como: (a) estrategias y compromisos para cumplir con el objetivo de limitar el calentamiento global; (b) progresos realizados para la consecución de objetivos y compromisos en relación con la sostenibilidad (c) impactos actuales y potenciales que las materias sobre sostenibilidad tienen no solo sobre la organización y sus productos o servicios, sino también con su cadena de suministro; (d) información sobre intangibles; y (e) indicadores sobre el porcentaje de sus ingresos, gastos de explotación y activos que provienen de actividades medioambientalmente sostenibles, tal y como se definen en la Taxonomía Verde de la UE.
  • Las Cuentas de la Sostenibilidad se incluirán siempre en el informe de gestión y se elaborarán de acuerdo Normas de Información sobre Sostenibilidad para la UE coexistiendo una versión de estas para grandes corporaciones, con otra adaptada para pequeñas y medianas empresas. Estas normas tendrán en cuenta los distintos marcos de elaboración existentes (GRI, CDP, IIRC, SASB) así como las directrices que pudiera emitir la Fundación IFRS al respecto, y deberán contribuir al proceso de convergencia de dichos marcos en una normativa internacional común.

Las normas detallaran la información que obligatoriamente debe incluirse en las Cuentas de la Sostenibilidad y se elaborarían por fases que deberían culminar en octubre de 2023. Las primeras normas deberían ver la luz a finales de octubre de 2022 y se aplicarían en las cuentas de la Sostenibilidad correspondientes al ejercicio 2023. La aplicación de estas normas favorecerá sin duda la homogenización y calidad de las Cuentas de la Sostenibilidad, y de sus auditorías

  • Las Cuentas de la Sostenibilidad estarán sujetas a verificación obligatoria por los propios auditores de cuentas u otros verificadores habilitados. La verificación de dichas cuentas tendrá en un primer momento un alcance limitado, para progresar con el tiempo hacia una verificación con alcance razonable. Se adoptarán normas obligatorias de aseguramiento a utilizar en la verificación. La opinión de auditoría.
  • Las Cuentas de la Sostenibilidad deberán publicarse en formato digital.

En 2020 la Comisión Europea encargó al órgano consultivo European Financial Reporting Advisory Group (EFRAG), un análisis técnico sobre la elaboración de normas comunes para la elaboración de las Cuentas de la Sostenibilidad en la EU. En marzo de 2021, el EFRAG presentó sus Propuestas .

Mientras tanto, la Fundación IFRS ha planteado la creación de un Consejo Emisor de Normas de Sostenibilidad (ISSB o International Sustainability Standards Board) a semejanza del Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB o International Accounting Standards Board), el cual se espera que vea la luz a finales de 2021. El ISSB sería el responsable de emitir las Normas Internacionales de Información Financiera de Sostenibilidad (NIIF de Sostenibilidad), que seguramente adoptaría la UE. Los plazos de la Directiva para el desarrollo de estas nuevas normas son muy exigentes, pero el camino hacia estas NIIF de Sostenibilidad ya ha empezado.

Adicionalmente la nueva Directiva modificará la legislación europea sobre contabilidad y auditoría, para dar a las Cuentas de la Sostenibilidad la misma importancia y relevancia que las Cuentas Financieras, asentando la relación que existe entre ambas.

Por lo que respecta a la actividad de auditoría de las Cuentas de la Sostenibilidad estará regulada (habilitación y formación necesaria para ejercer la actividad, normas de aseguramiento a utilizar, contenido del informe de auditoría, nombramiento de auditores, revisión de calidad, etc.) y sometida a un nivel de supervisión y régimen sancionador por parte de autoridades competentes similar a la de la auditoría de las cuentas financieras.

En España, Ley 11/2018 traspuso esta la Directiva 2014/95 UE, recomendando el uso de los estándares GRI en la elaboración de los EINF. Esta ley ya contempla la auditoría de los EINF, así como su aplicación a empresas medianas cotizadas o no de más de 250 a partir del año 2021. Esperemos a ver como se incorporan a nuestro ordenamiento los cambios propuestos por esta nueva directiva antes de que acabe el año 2022 y por lo tanto su efecto para los ejercicios iniciados en 2013.

Mientras se aprueba y traspone la Directiva, habrá que estar atentos al desarrollo de la normativa nacional, en la medida que incorpore nuevos contenidos al EINF o establezca nuevas obligaciones en materia de desglose de información sobre Sostenibilidad o de su verificación (como la reciente Ley 7/2021 Ley del Clima y la obligación a partir del ejercicio 2023 de incluir en el informe de gestión, un informe anual que incluya entre otros aspectos la estimación del impacto financiero de los riesgos asociados al cambio climático)

Las organizaciones por su parte deben integrar definitivamente la Sostenibilidad en sus estrategias corporativas, y en la gestión de sus órganos de Gobierno, y seguir desarrollando sus sistemas de recopilación y control interno de la Información sobre Sostenibilidad. Los contables y auditores no debemos perder de vista las nuevas NIIF de Sostenibilidad, que tendremos que entender, estudiar y aplicar, al igual que ya hicimos con las NIIF no hace mucho tiempo, y todo ello sin prisa, pero sin pausa.

Autor: Francisco Ramón Sánchez-Bleda.

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