jueves, 10 de junio de 2021

¿Qué deberías saber para que no te estafen?

La evolución de la sociedad está conllevando el uso cada vez más generalizado de las nuevas tecnologías y, con ello, nuestra relación con proveedores o incluso con las entidades financieras.

Esta realidad – positiva en muchos aspectos – está conllevando algunos riesgos que debemos conocer e intentar evitar:

  • Pago de facturas a proveedores – En los últimos meses hemos conocido ya dos casos (uno en el que la estafa se consumó y otro en el que se evitó en el último momento) en el que piratas informáticos interceptan un mail en la que un proveedor nos remite una factura y modifican dicha factura con el único cambio de la cuenta de destino – sustituyendo la cuenta de destino habitual del proveedor, por otra ajena a dicho proveedor – (y en ocasiones también el teléfono de contacto). Con el agravante que, realizado el pago, no nos daremos cuenta del engaño hasta que, tarde o temprano, el proveedor se “queje” de la falta de cobro de dicha factura.

Esta práctica nos debe poner sobre alerta ante cualquier modificación de la cuenta de pago habitual de las facturas, del retraso de recepción de una factura “anunciada” o incluso de los teléfonos o correos de contacto con dichos proveedores.

  • Banca digital – Estafas como el pishing están al orden del día, pero recientemente incluso entidades como CaixaBank están avisando de prácticas de suplantación de identidad a través del teléfono (o vishing) que se están produciendo, con “la excusa de su fusión con Bankia”, con el ánimo de obtener nuestros datos y así ser objeto de una estafa (hacer clic aquí y aquí para acceder a los avisos de la propia entidad).

Es por ello que resulta imprescindible que PCs, tablets, Smartphones sean tratados con la máxima diligencia posible y que, ante cualquier intervención no “esperada”, cuenten con un proveedor de confianza que les ayude a evitar este tipo de estafa.

Y si bien, en ocasiones el sentido común es el menos común de los sentidos, debemos intentar aplicarlo en su máxima medida en supuestos como los planteados y:

  • No facilitar datos a llamadas o webs desconocidas.
  • No debemos instalar programas cuya procedencia nos sea desconocida… incluso, en la medida de lo posible, debemos limitar la instalación de programas nuevos en los dispositivos “de uso profesional”.
  • No debemos acceder a enlaces o descargar archivos de mail que resulten sospechosos.
  • Debemos disponer de antivirus actualizados y contrastados.
  • Debemos tener planes de contingencia “de negocio” (con copias de seguridad de los datos de la compañía, programas de restauración en supuestos de borrado o “secuestro” de los datos”,…).
  • Tener claros los datos de contacto de nuestros proveedores de servicio que nos puedan ayudar a superar un ataque de este tipo.
  • En el supuesto de detectar cambios en los sistemas de pago previamente acordados con los proveedores, verificar telefónicamente con los mismos “su bondad” (al número de contacto habitual que tengamos del proveedor - y NO al “nuevo número” que pueda aparecer también en la factura “sospechosa”).
  • Y nunca deberemos eliminar los correos electrónicos, registros telefónicos o documentación que hayamos podido aportar por error a “los ciberdelincuentes”. Son pruebas y pueden ser necesarias en el supuesto de una investigación policial.

Como siempre quedamos a su disposición para aclarar o ampliar el contenido de esta publicación.

Autor: Sergi Pina

 

 

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