martes, 7 de junio de 2022

La exención del IVA en la formación online

La pandemia, y las restricciones que ha supuesto, ha acelerado el avance de la formación online, pues la misma aporta altas dosis de flexibilidad horaria, geográfica, de contenidos…

Este tipo de formación ha supuesto asimismo la entrada de “nuevos agentes”, siendo una de las principales dudas que se plantean el determinar si esta formación se encuentra o no exenta de IVA.

A estos efectos debemos recordar que la exención por la enseñanza se encuentra principalmente recogida en el artículo 20.Uno.9º de la Ley del IVA, artículo que ha sido interpretado por la doctrina y la Jurisprudencia Comunitaria (al albur de lo establecido en la Sexta Directiva Comunitaria) a los efectos de establecer los requisitos que deben concurrir para que se encuentre efectivamente exenta del IVA.

Para ello debemos indicar que se establecieron principalmente dos requisitos que se deben cumplir para que sea aplicable la exención:

  • Un requisito “subjetivo” - Que las citadas actividades sean realizadas por entidades de Derecho público o entidades privadas autorizadas para el ejercicio de las mismas.

Inicialmente, este requisito suponía que el centro docente tuviese que estar “autorizado o reconocido” por parte de la Administración, si bien fue modulado por la Jurisprudencia del TSJUE para quedar “limitado” a que la materia impartida se encuentre incluida en algún plan oficial de estudios del sistema educativo (por lo que en última instancia, y en caso de duda, deberemos tener que acudir al Ministerio de Educación) y que estas enseñanzas constituyan la actividad única o principal de la entidad.

  • Y un requisito “Objetivo” - Que se produzca una transmisión de conocimientos y competencias entre un profesor y los estudiantes (no debiendo tener, a estos efectos, un carácter meramente recreativo).

Estos requisitos (sobre todo el segundo), “fácilmente” evaluables o justificables cuando se realiza una formación presencial en un “centro docente”, quedan difuminados cuando la formación se realiza online.

A estos efectos deberemos diferenciar entre si el servicio se presta “por vía electrónica” o “a través de una red electrónica”.

El concepto de servicio por vía electrónica hace referencia al suministro y descarga de archivos, de programas, cursos grabados, cursos automatizados, contenidos formativos a través de internet, aulas virtuales, acceso a datos y programas en una plataforma formativa… en los que NO se produce un “contacto personal” entre el docente y el alumno o dicho contacto es mínimo.

Por el contrario, si “internet” o la formación “online” es una simple vía de comunicación y de contacto entre el profesor y el alumno, entonces NO se considerará que nos encontremos ante un servicio prestado por vía electrónica.

De lo que antecede, si Internet es un “simple medio de contacto” entre profesor y alumno y además la materia se encuentra prevista en un plan de estudios… entonces deberemos considerar que la enseñanza SÍ está exenta de IVA. Por ello, en la formación online y a distancia es fundamental el factor de intervención humana de los profesores. Si existe un suficiente grado de intervención humana, se equiparan esos formatos de enseñanza a la enseñanza presencial.

Sin embargo, si estas clases estuvieran integradas en una plataforma o aula virtual, a la que se accede de forma flexible a clases grabadas, o incluso se dispone de la posibilidad de descargar archivos relacionados con la formación impartida (y en consecuencia con mínima o nula intervención humana) … Se consideraría que se trata de un servicio prestado por vía electrónica NO exento de IVA.

Rápidamente, nos podemos plantear la duda de qué sucede en un supuesto “mixto” o a medio camino entre ambos casos… lo que lamentablemente requerirá un estudio del caso concreto para determinar los pros y contras de aplicar la exención; no obstante sí podemos concluir que los denominados cursos MOOC u otras modalidades masivas y automatizadas de formación no están exentas, pues la intervención del profesor se limita a elaborar el contenido del curso y atender dudas de manera puntual o moderar foros de alumnos.

Siendo que, de lo que antecede, podemos concluir que para que se pueda considerar que una enseñanza se encuentra exenta de IVA se deben cumplir todos y cada uno de los siguientes requisitos:

  • El ya indicado anteriormente que la materia esté contenida en un plan de estudios oficial
  • Que además suponga una transmisión de conocimientos “directa” entre el profesor y el alumno
  • Pero, y añadimos, que el servicio NO se considere prestado por vía electrónica

El incumplimiento de cualquier de los tres requisitos supondría que el servicio NO estuviese exento de IVA y se debiese aplicar un IVA del 21%.

Pueden hacer clic aquí si quieren acceder a una consulta de la DGT que resuelve un caso como el que nos estamos planteando.

Autor: Sergi Pina

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