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No observamos la publicación de normas significativas, diferentes de las habituales por esta época en relación a las declaraciones de I.R.P.F. y Patrimonio (correspondientes Órdenes Ministeriales).
Sin embargo, informamos sobre algunas noticias de interés aparecidas en resoluciones de la Dirección General de Tributos  (DGT) o Tribunales Administrativos / Justicia:

IMPUESTO SOBRE SOCIEDADES (IS): CONTABILIZACIÓN – RESOLUCIÓN DEL ICAC DE 9 DE FEBRERO DE 2016

El ICAC ha desarrollado, con efectos para las cuentas anuales de ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2015, los criterios sobre contabilización del gasto por impuesto sobre beneficios tanto de cuentas individuales como de cuentas consolidadas.
Aunque se mantiene básicamente la regulación e interpretaciones explicitadas hasta la fecha, se introducen algunas modificaciones y aclaraciones, por lo que a continuación se detallan las más relevantes:

Si la legislación fiscal establece la posibilidad de conversión de activos por impuesto diferido en un crédito exigible frente a la Administración tributaria, este derecho debe reconocerse como un activo por impuesto corriente sólo cuando se cumplan los requisitos previstos por la norma fiscal. Hasta ese momento, la empresa debe mostrar el correspondiente activo por impuesto diferido.

Se revisa el límite temporal de diez años al que debe extenderse el análisis sobre la recuperación de todos los activos por impuesto diferido, que si bien se mantiene como referente, puede superarse si la empresa aporta una clara evidencia de la recuperación de sus activos por impuesto diferido en un plazo temporal superior. A estos efectos, para evaluar si la entidad tendrá suficientes ganancias fiscales en ejercicios futuros, se han de excluir las partidas imponibles que procedan de diferencias temporarias deducibles que se esperan en ejercicios futuros.

La reserva por capitalización se debe tratar como un menor impuesto corriente.

La reserva de nivelación de bases imponibles, al minorar la base imponible, podría identificarse con una diferencia temporaria imponible asociada a un pasivo sin valor en libros pero con base fiscal, y por tanto, reconocerse como un pasivo por impuesto diferido.

En el caso de la limitación a la deducibilidad de la amortización de los ejercicios 2013 y 2014  y de la actualización de balances del año 2012, aunque el tipo de gravamen del IS ha disminuido, dado que existe un régimen transitorio que parece garantizar la reversión de la diferencia temporaria con un tipo de gravamen nominal del 30%, los activos por impuesto diferido asociados a estas operaciones no deben corregirse.

En el caso de entidades que tributan en un régimen basado en la imputación fiscal de las rentas a los socios o partícipes, el importe de los elementos tributarios que se «transparentan» (activos por impuesto corriente en la parte atribuible a los socios que soportan la imputación de la base imponible; residentes en España o no residentes con establecimiento permanente), al no ser objeto de recuperación directa por la sociedad, tiene la consideración de un gasto de naturaleza tributaria, que figurará en la partida «Otros impuestos» de la cuenta de pérdidas y ganancias.
En el caso de los socios de estas entidades, las bases imponibles imputadas se consideran diferencia permanente, salvo por la parte que se prevea en el momento del reparto que a corto plazo bien se repartirá como dividendo bien revertirá por enajenación de las participaciones. En estos casos se contabilizará como diferencia temporaria.

En relación con los impuestos extranjeros de naturaleza similar al IS se indica que si la renta obtenida en el extranjero no estuviera exenta de gravamen en España, también hay que considerar el efecto impositivo derivado de la diferencia entre el valor en libros y la base fiscal (española) de los elementos patrimoniales afectos a dicha actividad.

Al desaparecer con efectos para los períodos impositivos iniciados a partir del 1 de enero de 2016 el tipo de gravamen especial para las empresas de reducida dimensión, se elimina la regulación de la cuantificación de los créditos y débitos derivados del efecto impositivo de estas entidades.

IMPUESTO SOBRE SOCIEDADES (IS): DEDUCIBILIDAD DE INTERESES DE DEMORA

Ante el surgimiento de una polémica en la interpretación de esta materia, la D.G.T. ha emitido una resolución (4 de abril de 2016), en la que considera que con la vigente Ley del Impuesto sobre Sociedades, los gastos derivados de los intereses de demora tributarios sí son deducibles, si bien están sometidas a la limitación de la deducibilidad de los gastos financieros y a las reglas de imputación temporal.
Los argumentos que utiliza son los siguientes:
Se interpreta un cuerpo jurídico novedoso, existiendo un nuevo texto normativo no sólo desde un punto de vista formal sino también desde el punto de vista material.

Tal y como ha establecido el Tribunal Constitucional, el interés de demora tributario no deriva de la infracción de la norma, sino de la necesidad de compensación o resarcimiento de la Administración derivada de la no disposición a tiempo de las cantidades que son legalmente debidas, en el bien entendido que la dimensión infractora del contribuyente tiene respuesta en la correspondiente sanción que, en su caso, se imponga.

El carácter financiero del interés de demora tributario se deriva, asimismo, de la normativa contable. En este sentido, los únicos que se registran con cargo a reservas son los que, habiendo procedido una provisión en ejercicios previos, la misma no fue objeto de registro, esto es, aquellos que estarían afectados por la existencia de un error contable. Todos los demás, cualquiera que sea el período impositivo al que correspondan, se registran como gasto del ejercicio.

No se trata de ningún gasto no deducible, ya que:

No son gastos derivados de la contabilización del IS;
No se configuran jurídicamente como sanción ni como recargo;
No tienen la condición de donativo o liberalidad, ya que no existe por parte de la entidad el «animus donandi» o la voluntariedad que requiere la donación o liberalidad, dado que vienen impuestos por el ordenamiento jurídico;
No son gastos contrarios al ordenamiento jurídico, sino que vienen impuestos por este. De lo contrario podría inculcarse el principio general de «non bis in ídem» y llegar a la paradoja de que no siendo sancionada una conducta por la Administración tributaria, la misma se considerase contraria al ordenamiento jurídico y devenir el interés de demora generado como no deducible por infracción de ley.

No obstante lo anterior, al tratarse de gastos financieros, están sujetos a la limitación  establecida con carácter general para este tipo de gastos.
Adicionalmente deben tenerse en cuenta las normas de imputación temporal, de modo que los gastos registrados en una cuenta de reservas por corresponder a un error contable son deducibles en el período impositivo en que se registren contablemente, siempre que no genere una tributación inferior.
Finalmente se establece que los intereses de demora que la Administración tributaria debe satisfacer a los contribuyentes tienen la consideración de ingresos financieros, y se integran en la base imponible del Impuesto.

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