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Cuándo vender una pyme: el mejor momento para maximizar su valor

Xavier Ulloa 19 feb 2026

¿Cómo saber cuándo es el mejor momento para vender una pyme?

Es una de las preguntas más habituales y también más complejas que se hacen las personas empresarias. No solo porque la respuesta influye directamente en el precio de venta, sino porque afecta al futuro personal y profesional de la persona titular de la empresa. 

Vender una empresa no es una decisión puramente financiera: es estratégica, emocional y, sobre todo, depende del momento adecuado.

¿Existe un “momento perfecto” para vender?

La respuesta es no. No existe un momento universalmente perfecto, pero sí existen momentos claramente mejores que otros. 

Igual que vender una vivienda cuando el mercado está en alza y la propiedad está bien cuidada suele ofrecer mejores resultados, vender una pyme cuando está en su mejor versión maximiza las opciones y el valor.

Entonces, ¿qué factores conviene analizar?

El rendimiento del negocio como punto de partida

Uno de los errores más comunes es pensar: “Cuando empiece a ir mal, ya venderé”. En M&A ocurre justo lo contrario. Las empresas se venden mejor cuando crecen, no cuando están estancadas o en declive.

Las personas compradoras suelen buscar:

  • Crecimiento sostenido de ingresos.
  • Márgenes estables o en mejora.
  • Visibilidad de futuro.

Vender en un buen momento es como vender un coche cuando funciona bien, no cuando ya está en el taller. ¿Se puede vender igualmente? Sí. ¿Al mismo precio? Normalmente no.

El factor personal: ¿estoy decidiendo desde la estrategia o desde el cansancio? 

Aquí aparece un factor clave: la persona. El mejor momento para la empresa puede no coincidir con el mejor momento para quien la lidera. 

El cansancio, la falta de relevo generacional, los cambios personales o simplemente ganas de iniciar una nueva etapa son señales legítimas.

La pregunta importante es: ¿estoy tomando la decisión como una buena estrategia o desde el agotamiento?

Si la respuesta se acerca más a lo segundo, suele ser recomendable anticiparse y preparar la empresa con tiempo, en lugar de vender con prisas. En M&A, la prisa casi siempre resta valor.

El ciclo del mercado también influye

El contexto económico y sectorial influye. Hay sectores que atraviesan momentos especialmente atractivos para quienes compran, como tecnología, servicios recurrentes, salud o nichos industriales muy especializados.

¿Significa eso que solo se puede vender en mercados “calientes”? No. Pero sí conviene hacerse algunas preguntas:

  • ¿Mi sector está en el radar de inversión?
  • ¿Existen operaciones comparables recientes?
  • ¿Los múltiplos están al alza o a la baja?

Vender una pyme implica aceptar que el entorno no se puede controlar por completo, aunque sí es posible elegir el momento más adecuado para iniciar el proceso de venta

La preparación: el factor más infravalorado

Muchas personas empresarias se preguntan cuándo es el mejor momento para vender, cuando en realidad deberían preguntarse si están preparadas para vender.

Una pyme bien preparada, por lo general, suele contar con:

  • Información financiera clara y ordenada.
  • Dependencia reducida de la persona fundadora, o con herramientas y un plan ya en marcha para minimizarla a corto y medio plazo.
  • Clientes diversificados.
  • Procesos razonablemente sistematizados.

Preparar la empresa puede llevar entre 12 y 36 meses, pero marca la diferencia entre “vender” y “vender bien”.

Entonces, ¿Cuándo suele ser un buen momento?

Sin simplificar en exceso, suele ser un buen momento para vender una pyme cuando:

  • El negocio muestra un buen desempeño y perspectivas claras.
  • La persona empresaria aún tiene energía y motivación para acompañar el proceso.
  • El mercado muestra interés por el tipo de empresa.
  • Se ha tenido tiempo para ordenar la casa antes de enseñar las llaves.

La venta ideal no se improvisa: se planifica.

El momento de decidir 

Vender una pyme no es el final del camino, sino muchas veces el inicio de una nueva etapa. 

La pregunta no es solo “¿cuándo es el mejor momento para vender?”, sino también:

  • ¿Quiero vender o necesito vender?
  • ¿Estoy pensando únicamente en el precio o también en el proyecto que dejo atrás?
  • ¿La empresa y la persona que la lidera están preparadas para ese momento?

Responder a estas preguntas con el tiempo suficiente y el asesoramiento adecuado, suele marcar la diferencia entre una operación correcta y una realmente satisfactoria. 

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