Cuéntanos sobre ti
Soy licenciado en Derecho por la UAB y fui opositor a registrador de la propiedad, mercantil y de bienes muebles. Actualmente, soy director del departamento de litigación, desarrollando mi carrera profesional principalmente en el ámbito del asesoramiento precontencioso civil y mercantil, con especial dedicación al ámbito hereditario y contractual, así como asistiendo a clientes mediante su representación y dirección letrada en procedimientos judiciales de carácter civil y mercantil.
¿Cómo crees que estos últimos años han influido en la forma de trabajar?
Internamente, es cierto que los últimos años han supuesto un reto en la adaptación a nuevas formas de trabajo a distancia, así como en la gestión de equipos que deben actuar de manera coordinada y sentirse parte de un mismo proyecto. No obstante, esto no ha supuesto un cambio de paradigma en lo que respecta a la atención al cliente, que es, en última instancia, lo que debe prevalecer. Esta evolución ha permitido poner aún más en valor la figura del profesional, lo que resulta fundamental en un mercado tan globalizado y competitivo como el legal.
¿Qué consejo le darías a alguien que empieza su carrera?
A alguien que comienza su carrera en la abogacía le diría dos cosas. En primer lugar, que se forme y se especialice, pero que nunca pierda una visión global, absolutamente indispensable para ofrecer un asesoramiento legal con valor añadido. Cuando el especialista es capaz de ver más allá del detalle que su especialización le permite analizar, se convierte en un perfil diferencial.
En segundo lugar, le diría que cultive la empatía, no solo hacia el cliente, sino también hacia el abogado contrario, el juez o la jueza, el árbitro o el mediador; en definitiva, hacia todas las personas implicadas. Un buen profesional debe tener capacidad de convicción y determinación, junto con excelentes habilidades comunicativas y de persuasión, pero es igualmente indispensable que sea capaz de comprender y ponerse en el lugar de los demás agentes que intervienen en una controversia.
"Lo que más valoro de mi día a día es la absoluta ausencia de monotonía que supone gestionar controversias sumamente complejas, con múltiples variables e implicaciones, y con repercusiones en diversas áreas del Derecho."