
RCS vs SMS: seguridad, verificación de identidad y el futuro de la mensajería móvil empresarial
Una evolución necesaria en la mensajería móvil empresarial
Durante más de veinte años, el SMS ha sido un canal imprescindible en la mensajería móvil empresarial, conectando a empresas y clientes. Todos estamos acostumbrados a recibir un código bancario, la confirmación de una compra o el aviso de un paquete mediante un simple mensaje de texto. Ha funcionado por su sencillez y alcance universal. Sin embargo, el entorno digital actual ya no es el mismo y las limitaciones del SMS empiezan a ser evidentes.
En un contexto marcado por el aumento del fraude y la sofisticación de las ciberamenazas, el SMS ha quedado tecnológicamente atrás. No fue diseñado para garantizar la verificación de identidad ni para prevenir la suplantación de identidad. Es aquí donde entra en juego RCS (Rich Communication Services), una evolución tecnológica que moderniza la comunicación y responde a una necesidad real de mayor seguridad digital y confianza.
RCS permite enviar imágenes, vídeos, botones interactivos o catálogos de productos, e incluso mantener conversaciones en tiempo real desde la aplicación de mensajes del propio teléfono. La experiencia se asemeja más a una app de mensajería moderna que a un SMS tradicional. Pero lo realmente relevante no es solo el formato enriquecido, sino la arquitectura de seguridad que lo respalda.
Identidad verificada y protección frente al smishing
La diferencia clave entre RCS y SMS reside en la identidad verificada del remitente. Mientras que en el SMS el emisor puede falsificarse con relativa facilidad —lo que ha dado lugar a numerosos casos de spoofing y smishing—, RCS permite mostrar el nombre y el logotipo oficial de la empresa previamente verificada. Esto aporta un elemento fundamental: la certeza de saber quién está realmente detrás del mensaje.
La reciente crisis reputacional asociada a mensajes fraudulentos que simulaban ser de Amazon es un ejemplo ilustrativo. Muchos usuarios recibieron SMS solicitando datos personales o pagos bajo la apariencia de comunicaciones legítimas. Aunque la compañía no estaba detrás de esos envíos, el impacto en la confianza digital fue inevitable. Cuando el canal no garantiza autenticidad, la marca termina asumiendo parte del desgaste.
El INCIBE ha alertado reiteradamente sobre el incremento del smishing y la suplantación por SMS, subrayando que este medio no asegura la identidad del emisor. Las advertencias reflejan una realidad estructural: el riesgo no es puntual, sino inherente al propio diseño del canal.
RCS como estándar de seguridad en mensajería móvil
Actualmente, muchos dispositivos ya reciben mensajes RCS de forma habitual. En la aplicación de SMS pueden identificarse aquellos que incluyen logotipos oficiales y elementos visuales enriquecidos. Estos mensajes suelen proceder principalmente de entidades financieras, que han adoptado RCS como vía para reforzar la autenticidad y la seguridad de sus comunicaciones.
RCS no elimina completamente el riesgo, pero sí eleva el estándar de protección. Introduce mecanismos de verificación, mejora la trazabilidad del mensaje y proporciona un entorno más transparente tanto para la empresa como para el usuario. En un escenario donde la seguridad y la confianza son activos estratégicos, avanzar hacia canales más seguros es una decisión alineada con la responsabilidad empresarial y la protección del cliente.