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Certificado digital y sello electrónico en empresas

Ángeles Gamaza 21 jul 2026

Claves para elegir la herramienta adecuada en cada actuación electrónica

La transformación digital ha impulsado la utilización de mecanismos que permiten garantizar la identidad, autenticidad e integridad de las actuaciones realizadas por medios electrónicos. Entre ellos, el certificado digital y el sello electrónico constituyen herramientas fundamentales para operar de forma segura en el ámbito digital.  

Aunque ambos instrumentos se basan en tecnología de certificación electrónica y comparten el objetivo de generar confianza en las transacciones electrónicas, su finalidad y ámbito de aplicación son diferentes. Conocer estas diferencias resulta esencial para utilizar cada uno de ellos de forma adecuada. 

¿Qué es un certificado digital? 

Un certificado digital es un documento electrónico emitido por una entidad certificadora que vincula una identidad con una clave criptográfica. Su función principal es acreditar la identidad de una persona física o de la persona representante autorizada cuando realiza actuaciones por medios electrónicos. 

Gracias al certificado digital, es posible: 

  • Identificarse de forma segura ante organismos públicos y entidades privadas. 

  • Acceder a aplicaciones y servicios electrónicos que requieren autenticación. 

  • Firmar electrónicamente documentos de forma segura y con efectos jurídicos. 

  • Garantizar la autenticidad de la persona firmante y la integridad de la información firmada. 

En la práctica, el certificado digital actúa como una credencial electrónica que permite acreditar quién ha realizado una determinada actuación y asegurar que el contenido no ha sido modificado posteriormente.  

¿Qué es un sello electrónico? 

El sello electrónico, denominado por algunas entidades prestadoras “sello de identidad”, es un mecanismo de identificación electrónica vinculado a una organización, organismo o empresa, y no a una persona concreta. 

Su finalidad es garantizar que determinados documentos electrónicos, comunicaciones o actuaciones proceden efectivamente de la entidad titular del sello, especialmente en aquellos procesos que se realizan de forma automatizada y que no requieren la intervención directa de una persona empleada o representante. 

Entre sus principales aplicaciones destacan: 

  • La emisión automatizada de certificados y justificantes. 

  • La generación masiva de documentos corporativos. 

  • La validación de documentos emitidos por sistemas de información. 

  • La automatización de procedimientos administrativos o corporativos que no requieren intervención directa de una persona. 

  • La identificación de comunicaciones electrónicas emitidas directamente por la organización.  

De este modo, el sello electrónico permite acreditar el origen institucional de un documento y reforzar la confianza en los procesos electrónicos automatizados

¿Cuál debe utilizarse en cada caso?

La elección depende del tipo de actuación: 

  • Cuando una persona física deba identificarse o firmar, por sí misma o en representación de una organización, podrá utilizar un certificado digital adecuado.
  • Cuando una organización necesite acreditar el origen y la integridad de documentos o datos generados, especialmente mediante procesos automatizados, resultará adecuado utilizar un sello electrónico.

Lejos de ser herramientas excluyentes, el certificado digital y el sello electrónico desempeñan funciones complementarias. 

La correcta utilización de ambos mecanismos contribuye a reforzar la seguridad jurídica digital, mejorar la eficiencia operativa y aumentar la confianza en la validez de las actuaciones electrónicas de las organizaciones. 

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